Si eres de las que nada más salir del agua agarra el cepillo para desenredar el pelo, puede que estés cometiendo uno de los errores más dañinos del verano. Ana Perteagudo, farmacéutica y especialista en dermocosmética, explica que la combinación de sal, arena, sol y viento deja el cabello especialmente vulnerable, y que cepillarlo en ese momento puede provocar una rotura importante de la fibra capilar.
La sal cristalizada actúa como una lija
Según Perteagudo, «muchas personas empiezan a cepillarse el pelo nada más salir del agua, cuando todavía está lleno de sal y arena, y ahí comienza buena parte del daño». La sal cristalizada, que se adhiere al cabello cuando éste se seca, actúa casi como una lija sobre la fibra. «Si dejamos que el pelo se seque con ella, aumentan las posibilidades de rotura», advierte la experta.
La recomendación es clara: antes de tocar el cepillo, aclara el cabello con agua dulce para eliminar los restos de sal y arena. Después, aplica un acondicionador o un producto desenredante y espera unos minutos antes de empezar a peinar.
¿Cuándo es mejor desenredar el pelo?
El momento ideal, según la farmacéutica, es con el cabello húmedo pero no completamente empapado. «Cepillarlo demasiado mojado hace que la fibra, que ya está más elástica y frágil, se rompa con facilidad. Pero hacerlo completamente seco, cuando todavía conserva restos de sal, tampoco es una buena idea», explica.
Una vez aclarado y aplicado el acondicionador, lo importante es seguir una técnica adecuada: siempre de puntas a raíz. Perteagudo recomienda empezar desenredando los últimos centímetros del cabello e ir subiendo poco a poco conforme desaparecen los nudos. «Sujetar el mechón por encima del nudo evita que toda la tensión recaiga sobre el cuero cabelludo y la raíz. Hacerlo bien evita muchísima rotura durante el verano», asegura.
El peine adecuado marca la diferencia
El tipo de herramienta también importa. La experta aconseja comenzar siempre con un peine de púas anchas, que distribuye mejor la tensión y evita que toda la fuerza recaiga sobre un único punto. Una vez eliminados los nudos, puedes utilizar un cepillo de cerdas naturales, como los de jabalí, que aportan brillo y controlan el encrespamiento sin castigar la fibra.
Por el contrario, los cepillos de plástico con púas muy juntas tienden a tirar más del cabello y favorecen la rotura, especialmente después de un día de playa.
Protección antes, cuidado después
Perteagudo insiste en que preparar el pelo antes de la exposición al sol también puede ayudar a minimizar los daños. Aplicar un aceite o un sérum con protección solar capilar antes de entrar al mar crea una barrera que reduce el impacto de la radiación ultravioleta y la acción de la sal sobre la cutícula.
Después, una o dos veces por semana, es recomendable incorporar una mascarilla rica en queratina para ayudar a reparar el desgaste que el verano produce sobre la fibra capilar. Y una vez desenredado el cabello, intenta dejarlo secar al aire o utilizar el secador a temperatura moderada. «El pelo ya ha sufrido bastante con el sol y el agua salada, así que merece un descanso del calor», recalca la farmacéutica.
Además, reforzar el cabello desde el interior con una alimentación equilibrada y nutrientes como el zinc o la biotina puede ayudar a mantener una fibra más fuerte durante la época en la que está más expuesta a las agresiones externas.
Como ves, conservar un cabello sano en verano no solo depende de los productos que uses, sino también de evitar ciertos hábitos y conocer cómo desenredar el pelo en verano sin dañarlo. Un simple gesto como aclarar antes de cepillar puede marcar una gran diferencia en la salud de tu melena.
Fuente: Telva · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Tu Belleza MK con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.

