Montse Charro, peluquera: «Los tonos miel, caramelo y beige aportan luz sin endurecer las facciones»

Elegir el color de pelo adecuado puede marcar la diferencia en cómo se perciben las facciones y la luminosidad del rostro. Montse Charro, estilista y experta en color del Salón Alberto Cerdán Barcelona, comparte su visión sobre qué tonos y técnicas funcionan mejor para conseguir un resultado favorecedor y natural.

Ilustración editorial de muestrario de tonos de pelo en matices miel, caramelo y beige
Ilustración generada con IA

Los tonos que más luz aportan al rostro

Según Charro, los tonos miel, caramelo, beige y marrones luminosos son opciones que suelen funcionar especialmente bien. «Aportan calidez y luz sin crear un contraste excesivo», explica la experta. La clave está en que el color acompañe a la piel y a las facciones, no en que las domine.

En el caso de los rubios, la estilista recomienda combinar diferentes tonos para evitar un acabado demasiado uniforme. «Los tonos demasiado planos endurecen las facciones, mientras que los colores con cierta dimensión y movimiento resultan más favorecedores», señala.

Por qué los tonos muy oscuros pueden apagar el rostro

Un cabello demasiado oscuro puede restar luminosidad al rostro, especialmente cuando la piel ha perdido parte de su brillo natural. «Un tono excesivamente oscuro logra que el rostro se vea más apagado y que determinadas líneas o sombras se perciban más», comenta Charro. La solución no pasa por aclarar varios tonos de golpe: un castaño profundo puede ser muy favorecedor si tiene brillo, dimensión y matices que reflejen la luz.

Las mechas face framing, grandes aliadas

Trabajar el contorno del rostro con mechones estratégicamente iluminados es una técnica que la experta recomienda. «No necesitas aclarar toda la melena para conseguir un efecto más luminoso», asegura. Las mechas face framing se concentran en los mechones que rodean la cara, dirigiendo la luz hacia el rostro sin modificar toda la melena. «Puedes elegir uno o dos tonos más claros que la base y difuminarlos para conseguir una transición muy natural», añade.

Cuando están bien realizadas, estas mechas consiguen reflejar la luz en el rostro, aportar frescura y suavizar visualmente el contorno.

El tono de piel importa, pero no es el único factor

Aunque conocer el subtono de la piel sirve como orientación, Charro insiste en que cada persona es única. «No soy partidaria de clasificar a una persona únicamente como cálida o fría. Dos mujeres con un tono de piel aparentemente similar pueden necesitar colores completamente diferentes», advierte. En su opinión, también entran en juego el color de ojos y la base natural del cabello.

Como referencia general, en pieles cálidas suelen funcionar mejor los tonos miel, dorados, caramelo y beige cálido. Las pieles frías pueden armonizar mejor con beiges neutros, rubios ceniza suaves o marrones de matices más fríos.

Los colores que conviene evitar

«Los negros o castaños excesivamente oscuros, igual que los rubios demasiado claros y sin dimensión, restan frescura al rostro», explica Charro. También recomienda prestar atención a los tonos excesivamente ceniza si la piel tiene poca luminosidad, ya que podrían apagarla aún más. En el extremo contrario, un cobrizo o un tono demasiado cálido puede generar un contraste poco favorecedor cuando no armoniza con la piel.

Multidimensión y brillo: el truco definitivo

Si buscas un cambio sutil, la experta apuesta por mantener la naturalidad y añadir dimensión y luminosidad. Un face framing discreto, unas babylights estratégicamente colocadas o un balayage muy integrado con la base pueden conseguirlo. «Un cabello luminoso transmite inmediatamente una sensación de mayor calidad y vitalidad», concluye Charro.

Fuente: Telva · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Tu Belleza MK con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.

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