La caída del cabello es una de las preocupaciones estéticas más frecuentes, pero también una de las que más mitos arrastra. Desde el miedo a lavar el pelo a diario hasta la creencia de que el champú acelera la calvicie, muchas de estas ideas carecen de base científica. El doctor Marco Romagnoli, especialista en Medicina Capilar de Henao Wellness Clinic y fundador de MR Grupo Clínico, responde a las dudas más habituales y aclara qué es normal y qué debería preocuparnos.
¿Lavar el pelo a diario hace que se caiga más?
Según Romagnoli, un champú cosmético convencional no provoca alopecia. «La caída con origen en una alopecia se produce en el folículo, una estructura que está bajo la piel y a la que ningún producto de higiene llega. Un champú puede, como mucho, dejar el cabello más seco o quebradizo si no es el adecuado, pero eso afecta a la fibra, no a la raíz», explica el especialista.
En cualquier momento, aproximadamente el 10 % de nuestro cabello se encuentra en su fase de caída natural (la fase telógena), sujeto ya muy débilmente al cuero cabelludo. «Cuando te lavas, el agua y el masaje simplemente arrastran esos cabellos que iban a desprenderse de todas formas ese día o en los siguientes», asegura. Por tanto, ver cabellos en la ducha es completamente normal y no significa que el lavado te esté dejando sin pelo.
¿Es malo lavarlo todos los días?
En sí mismo, nada perjudicial. La frecuencia ideal depende del tipo de cuero cabelludo, de la cantidad de grasa que produce y de la actividad diaria de cada persona. «Si utilizas un champú suave y adecuado, lavarte a diario es perfectamente compatible con un cabello sano. De hecho, en cueros cabelludos que se engrasan mucho, mantener la zona limpia favorece su salud», comenta Romagnoli.
Lo importante no es tanto la frecuencia como elegir el producto apropiado y tratar el cabello con delicadeza. El folículo, situado bajo la piel, no sufre daño alguno por el lavado diario. En lo que respecta a la fibra capilar visible, ésta sí puede resentirse si se manipula en exceso o con productos poco adecuados, especialmente en el caso de pelo fino, seco o cuero cabelludo sensible.
¿Espaciar los lavados ayuda a conservar el pelo?
No tiene ninguna base científica. «La cantidad de cabello destinada a caer es la misma, lo laves cuando lo laves. Al espaciar los lavados solo concentras esa pérdida en un mismo día», afirma el doctor. El pelo que ha entrado en su fase de reposo se desprenderá igualmente, porque su ciclo ya ha terminado.
Además, espaciar los lavados puede ser contraproducente: la grasa y las células muertas se acumulan en el cuero cabelludo y pueden favorecer problemas como la descamación o la dermatitis seborreica, que sí perjudican la salud capilar. Cuidar la higiene del cuero cabelludo es siempre mejor que descuidarla.
¿Los champús anticaída funcionan de verdad?
Funcionan, pero conviene entender hasta dónde. Según Romagnoli, un buen champú anticaída mejora el terreno: cuida el cuero cabelludo, refuerza la fibra y aporta sensación de mayor densidad y fuerza al cabello. Algunos incorporan activos con cierto respaldo científico, como la cafeína o el ketoconazol, que pueden ayudar como complemento.
Ahora bien, un champú por sí solo no detiene una alopecia establecida; su papel es de apoyo dentro de un plan más completo. «Un champú es un aliado, no un tratamiento. Confundir ambas cosas hace perder un tiempo valioso, porque cuanto antes se aborda una alopecia, mejores son los resultados», advierte el especialista.
Secador, acondicionador y cepillado: ¿amigos o enemigos?
El acondicionador y la mascarilla actúan sobre la fibra capilar, no sobre el folículo: sellan la cutícula, aportan hidratación y facilitan el peinado. «Al desenredar mejor, precisamente reducen la rotura mecánica que se produce al cepillar, así que ayudan a conservar el cabello en buen estado», explica Romagnoli. Aplicados de medios a puntas, no dañan la raíz ni provocan que el pelo sano se desprenda.
En cuanto al secador, tampoco provoca caída desde la raíz. El calor excesivo puede dañar la fibra capilar, volviéndola más quebradiza y con menos brillo, pero no afecta al folículo ni causa alopecia. La clave está en usarlo bien: temperatura moderada, sin acercarlo demasiado y sin aplicarlo sobre el cabello empapado.
Cepillar el cabello con suavidad ayuda a desenredar y a repartir la grasa natural del cuero cabelludo, pero ni lo fortalece ni estimula la raíz. En cambio, cepillar en exceso o de forma brusca, sobre todo con el pelo mojado, provoca rotura mecánica de la fibra.
¿Las coletas, moños y gorras causan calvicie?
Pueden producir caída si son muy tirantes y se llevan de forma habitual. Es lo que se conoce como alopecia por tracción: la tensión mantenida sobre el folículo, especialmente en la línea frontal y en las sienes, va debilitando el cabello y puede provocar una pérdida que llegue a ser permanente. Alternar peinados y no abusar de la tensión es la mejor forma de prevenirla.
En cuanto a las gorras, la calvicie común (alopecia androgénica) es de origen genético y hormonal, y una gorra no la provoca. El único matiz es que un complemento extremadamente ajustado y usado de forma constante podría contribuir, por tracción o roce mantenido, a una pérdida localizada.
¿Cuándo acudir al especialista?
Perder entre 50 y 100 cabellos al día se considera completamente normal: forma parte del ciclo de renovación. Esa cifra puede parecer alta cuando ves el pelo acumulado en el cepillo o en la ducha, pero es la prueba de que tu cabello se está renovando.
Debe hacerte sospechar una caída que aumenta de forma llamativa y sostenida durante semanas, con más cabello del habitual en la almohada, el cepillo o la ducha, o señales como una menor densidad, una raya del pelo más ancha o unas entradas más marcadas. También si el cuero cabelludo da síntomas como picor intenso, enrojecimiento, descamación o dolor.
«Cuanto antes se identifica la causa, mejores suelen ser los resultados, así que ante cualquiera de estas señales conviene no esperar», concluye el doctor Romagnoli.
Fuente: Telva · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Tu Belleza MK con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.

