¿Es hora de eliminar las etiquetas de género en la ropa infantil?

Una pregunta casual en un tren retrasado abrió una conversación inesperada. Anna Whitehouse, editora de maternidad de Stylist UK, preguntó a sus dos hijas qué negocio lanzarían si tuvieran capital. La menor fantaseó con una tienda de chuches hecha de golosinas. La mayor, de 13 años, fue directa al grano: «Una tienda de ropa sin etiquetas de niño o niña».

Su razonamiento era claro: aunque le encantan los estilos más holgados y los bolsillos grandes que suele encontrar en la sección de chicos, no se siente cómoda comprando allí. «Cuando la dependienta me preguntó el otro día si quería comprar una sudadera de chico, no me gustó. Es solo ropa. Es solo una sudadera», explicó la adolescente.

Ropa sin género: más allá del rosa y el azul

La hija de Whitehouse no encaja en un molde único. Un día lleva un vestido de volantes en azul pastel a una fiesta; al siguiente, pantalones cortos de skater y Vans a casa de una amiga. A sus 13 años, está explorando quién es, y su armario debería adaptarse a ese proceso, no limitarlo.

La pregunta que surge es evidente: ¿por qué las cadenas de moda siguen dividiendo la ropa infantil en secciones masculinas y femeninas en 2026? En una época en la que las niñas sueñan con trajes espaciales y los niños pueden hacer ballet, las etiquetas binarias parecen un vestigio del pasado.

«Creo que hay muchos chicos que probablemente quieren llevar una falda, pero se sienten aún peor que yo entrando en la sección de chicas. Así que no lo hacen», reflexionó la adolescente. Su observación señala un desequilibrio: aunque cada vez se celebra más a las niñas que rechazan estereotipos (las llamadas tomboys), los niños que se alejan del molde masculino tradicional siguen enfrentándose a juicios y susurros.

Uniformes escolares: otro frente del debate

La cuestión de la libertad de elección también se extiende a los uniformes escolares. La hija de Whitehouse alterna entre falda y pantalones según el día, y pidió a su madre que consultara al colegio si podía usar pantalones cortos como los chicos en verano. La respuesta fue negativa, pese a que numerosas escuelas británicas han comenzado a eliminar uniformes basados en género.

En 2023, George Abbot School en Guildford decidió dejar de «listar prendas de uniforme según género» para que todo el alumnado pudiera «llevar el uniforme con el que se sienta más cómodo o que mejor refleje su identidad de género autopercibida». La escuela argumentó que la medida está protegida bajo la Ley de Igualdad de 2010, que prohíbe la discriminación por características como el sexo.

Cuando las tiendas dan el paso

Algunos grandes almacenes ya han tomado la iniciativa. HEMA, en Países Bajos, eliminó las etiquetas de género en favor de una única sección de «ropa infantil». La pregunta es inevitable: ¿por qué no han seguido más el ejemplo?

Desde un punto de vista comercial, mantener divisiones binarias incluso podría limitar ingresos. ¿Cuántos niños llevarían tutús si no estuvieran relegados a la sección de niñas? ¿Cuántas niñas elegirían sudaderas amplias sin sentirse observadas en la sección masculina?

Lo que empezó como una pregunta trivial en un tren terminó abriendo un debate más amplio sobre identidad, autoexpresión y el papel de las marcas en la construcción (o restricción) de la libertad individual. Tal vez sea el momento de que las tiendas dejen de decidir por los más pequeños y les permitan, simplemente, elegir la ropa que les haga sentir bien.

Fuente: Stylist · Documento oficial: enlace · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Tu Belleza MK con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.

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