Los polvos de maquillaje pueden ser grandes aliados para fijar el maquillaje y controlar los brillos, pero a partir de los 50 su uso requiere estrategia. Roberto Siguero, maquillador oficial de Lancôme, recomienda aplicarlos solo en las zonas que realmente los necesitan y conservar la luminosidad natural en el resto del rostro. «A partir de cierta edad es preferible utilizarlos de manera estratégica», explica.

El exceso de polvo marca más las líneas de expresión
Según Siguero, cubrir todo el rostro con polvos cuando la piel es madura puede ser contraproducente: «El exceso de polvo marca más las arrugas». Al aplicar producto sobre zonas con líneas de expresión, en lugar de disimularlas, las haces más visibles. Además, las pieles con acabado luminoso parecen más jóvenes, por lo que eliminar por completo el brillo puede restar frescura al maquillaje.
Zona T sí, contorno de ojos no
El maquillador señala que la zona T —frente, nariz y aletas de la nariz— es donde más se concentran los brillos y, por tanto, donde pueden aplicarse polvos si es necesario. «En caso de necesidad, sería la famosa zona T», indica. En cambio, en el contorno de ojos la recomendación es clara: «En la zona de las patas de gallo evitaría, en la medida de lo posible, aplicarlos». Es precisamente donde las líneas de expresión son más visibles y donde el polvo puede acentuarlas.
Menos cantidad, más naturalidad
Siguero apuesta por polvos sueltos translúcidos para fijar sin cubrir la piel, y recomienda aplicarlos con brocha para controlar mejor la cantidad. «Huiría de polvos bronceadores muy oscuros o que tengan acabados brillantes», advierte. El objetivo no es corregir imperfecciones cubriendo toda la piel, sino actuar solo sobre el brillo que se quiere matificar, manteniendo la jugosidad del resto del rostro.
La clave, según el experto, está en adaptar el maquillaje a los cambios de la piel con el paso de los años: menos polvo y más luz para un acabado fresco y natural.
Fuente: Telva · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Tu Belleza MK con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.

