Lewis Amarante, maquillador: el lápiz beige en la línea de agua agranda el ojo y rejuvenece la mirada

Un pequeño cambio de color en tu lápiz de ojos puede transformar tu mirada. Lewis Amarante, maquillador profesional, propone sustituir el clásico lápiz oscuro en la línea de agua por uno claro en tono beige. Según el experto, este gesto puede ayudar a agrandar visualmente el ojo, iluminar la mirada y restar dureza, especialmente en pieles maduras.

Ilustración editorial de técnica de lápiz beige en línea de agua para agrandar el ojo
Ilustración generada con IA

Por qué el beige funciona mejor que el negro

La clave está en el efecto óptico del color. «Los colores oscuros reducen y los colores claros amplían», explica Amarante en declaraciones a Telva. Introducir un tono claro en la línea de agua inferior puede ayudar a agrandar visualmente el ojo y crear un efecto más fresco, algo especialmente útil en ojos pequeños o rasgados y en miradas maduras.

«El lápiz blanco o beige lo que hace es iluminar la mirada y dar una apertura increíble al ojo», señala el maquillador. Al aplicarlo en la línea de agua inferior, «aparte de dar claridad y luz al ojo, lo agrandamos». Amarante recomienda añadir después, con un pincel plano a ras de las pestañas inferiores, un ligero sombreado con una sombra marrón muy clara para dar profundidad sin perder naturalidad.

Beige mejor que blanco: más natural y favorecedor

Aunque tanto el blanco como el beige pueden ampliar la mirada, Amarante tiene preferencia por el segundo. «Yo prefiero el lápiz beige, un color maquillaje, porque el blanco me parece demasiado teatral. Para el día a día no lo recomiendo», apunta. Su objetivo es que el maquillaje pase desapercibido: que la gente note unos ojos más bonitos o grandes, no el producto en sí.

El blanco puro puede crear demasiado contraste porque la esclerótica, la parte blanca del ojo, tampoco es de un blanco absoluto. Por eso, el experto prefiere un beige muy claro, «como una base de maquillaje en un tono muy, muy claro, más claro que tu piel».

Efecto rejuvenecedor a partir de los 50

«En personas maduras suelo utilizarlo mucho porque una de las cosas que van ocurriendo con la edad es que los ojos se hacen más pequeños, menos expresivos», explica Amarante. El lápiz claro contrarresta visualmente ese efecto aportando mayor amplitud. «La apertura de mirada, esa mirada más de muñeca, es lo que hace que sea tan rejuvenecedor, aparte de que quita dureza», señala.

Según el maquillador, la línea oscura en la línea de agua endurece mucho y, al endurecer, puede aportar un aspecto de más edad. «Esto lo que da es frescura, aparte de hacer el ojo mucho más grande», añade. En sus talleres, Amarante maquilla un ojo con línea oscura y otro con tono maquillaje para mostrar la diferencia: «Es brutal la apertura del ojo y la luminosidad que te da en la mirada».

Excepciones: cuándo no usar el lápiz beige

Este truco puede utilizarse en casi todas las formas de ojos, salvo en los ojos globulosos, redondos y prominentes. En estos casos, Amarante prefiere una línea de agua oscura, aunque no negra. «Soy poco partidario del negro dentro del ojo, sobre todo a partir de los 40, porque endurece mucho», señala. Su alternativa son lápices marrones oscuros o un azul oscuro, que «no endurece mucho y da un reflejo muy bonito a la esclerótica».

Adaptaciones para mirada caída u ojos juntos

Si el ojo tiene forma descendente, el experto combina dos tonalidades: desde el centro del ojo hacia el ángulo externo utiliza un tono oscuro, y desde el centro hacia el lagrimal aplica el beige. «Con esto conseguimos un efecto de recortar la parte final del ojo, la parte descendente, y hacer que el ojo parezca ascendente y más rasgado», apunta.

En ojos muy juntos, hundidos o con puente de la nariz alto, Amarante aplica un poco de lápiz beige en el lagrimal, lo difumina y lo combina con una sombra clara para aportar luminosidad y conseguir visualmente un efecto de separación.

Cómo usarlo si tienes ojeras o líneas de expresión

Cuando existen bolsas, ojeras marcadas o líneas de expresión, conviene no intensificar demasiado el maquillaje de la zona inferior. Amarante sugiere realizar la línea de agua inferior en tono maquillaje y trabajar la zona superior de las pestañas. «Abajo no pongo prácticamente nada. Pongo un puntito de sombra marrón en el centro del ojo», explica. Un marrón imperceptible, dos o tres tonos más claros que el tono de piel natural.

La razón es no llamar la atención sobre las líneas de expresión. «Si enmarcas debajo, lo que vas a hacer es indicar: ‘Mira, aquí tengo las líneas’. Siempre se trata de distraer el foco de atención y llevarlo hacia arriba», concluye. El resultado es una mirada más abierta y luminosa sin necesidad de cargarla de producto.

Fuente: Telva · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Tu Belleza MK con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.

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