Cuando muchas voces le decían que ya era demasiado tarde, Susana Vázquez decidió escuchar solo la suya. Policía local y atleta de ultrafondo, esta mujer convirtió una ruptura sentimental y el paso del tiempo en el punto de partida para reinventarse y perseguir su gran anhelo: ser madre.
A los 49 años, cuando la ley española marca los 50 como límite para acceder a tratamientos de fertilidad, decidió dar el paso. Consciente de que se le escapaba lo que ella misma describe como «el sueño de mi vida», se sometió a una fecundación in vitro que resultó exitosa a la primera. Su historia, que ha plasmado en el libro Elegir sin miedo (Espasa), es un testimonio sobre valentía, determinación y la certeza de que algunos deseos llegan justo cuando estamos preparadas para recibirlos.
El momento de tomar la decisión más valiente
Susana siempre quiso ser madre, pero la vida la llevó por otros caminos. Relaciones que no cuajaron, prioridades que fueron cambiando y, de repente, una edad que socialmente se considera límite. «Vi que se me escapaba el sueño de mi vida», explica. La decisión de ser madre en solitario a su edad fue, según sus palabras, la más valiente que ha tomado nunca.
La reacción de su entorno fue dispar. Familia y amigos cercanos mostraron una inmensa alegría, aunque en redes sociales recibió críticas duras. «Reaccionaron muy mal, pero la verdad es que no me importó», asegura. Para ella, lo fundamental era su convicción: «No se puede tener un hijo sin seguridad y decisión clara».
Embarazo, deporte y críticas
Su condición de deportista de alto rendimiento marcó también su embarazo. Con una salud física excelente, Susana siguió entrenando durante toda la gestación y llegó a correr carreras de 10 kilómetros poco antes de dar a luz. «Me sentía invencible junto a mi hijo», recuerda.
Las críticas no se hicieron esperar. Le dijeron que era una inconsciente, que perdería al bebé por el impacto del running, comentarios que ella califica como «realizados desde la ignorancia». Su mensaje es claro: el deporte durante el embarazo puede aportar muchos beneficios tanto a la madre como al feto, siempre que exista una base deportiva previa, no haya contraindicaciones médicas y se practique con sentido común.
Curiosamente, lo que más le sorprendió fueron los mensajes de otras embarazadas pidiéndole consejos para adelgazar por haber ganado peso durante la gestación, una preocupación que ella considera fuera de lugar.
Más controles, pero sin miedo
Al ser considerada una embarazada de edad avanzada desde el punto de vista médico, Susana fue sometida a numerosas pruebas adicionales. Aunque los resultados eran buenos, se las repetían cada pocas semanas para mantener todo bajo control. El único momento de verdadero temor llegó con la analítica cromosómica para confirmar que el bebé venía sano.
Pese a los controles extra, recuerda el embarazo como una etapa maravillosa en la que llevó una vida completamente normal. Su buena forma física, asegura, jugó un papel fundamental no solo para quedarse embarazada, sino también para gestionar todo el proceso de manera mentalmente sana.
Un mensaje para otras mujeres
Susana es consciente de que su caso no puede generalizarse. «Depende mucho del estado de salud, de si se han vitrificado óvulos y de otros factores», matiza. No pretende crear falsas expectativas, pero sí animar a quienes sientan que «se les pasó el tren»: «Si ese es tu sueño y ese hijo va a ser inmensamente feliz, que la edad no sea lo que te lo impida».
Sobre la maternidad en solitario pasados los 50, su visión es práctica: «Tener 50 años hace que tengas una posición económica acomodada y una vida casi resuelta. La seguridad, la templanza y la experiencia hacen que quizás lo lleves mejor que en otras situaciones».
El legado para su hijo Leo
Cuando le preguntan qué le gustaría que su hijo Leo entendiera algún día de su historia, Susana lo tiene claro: «Que fue muy deseado. Que me esforcé y me esforzaré siempre para que tenga una vida sana, feliz y con valores. Y que nunca seré una carga para él, que tiene una madre muy fuerte».
Su mensaje final es directo: «No hay que pedir permiso a la sociedad para ser felices, para traer vida no hay normas. Hoy en día contamos con más facilidades para ser mamás. No os rindáis».
«La clave no es solo hacer tareas, sino compartir la gestión de las mismas. La edad no debe ser un impedimento si tienes claro tu deseo y cuentas con las condiciones adecuadas»
La historia de Susana Vázquez, más allá de las cifras y los límites legales, es un recordatorio de que cada mujer conoce sus propios tiempos y que, en ocasiones, lo que parece llegar tarde es simplemente lo que llega en su momento justo.
Fuente: Hola · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Tu Belleza MK con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.

