El verano deja huella en el cabello: sol intenso, cloro de la piscina, agua salada del mar y lavados frecuentes pueden hacer que la melena llegue a septiembre con un aspecto seco, áspero y encrespado. Según María Esther García de la Cruz, farmacéutica bioquímica y especialista en aceites esenciales, la radiación ultravioleta puede alterar la estructura de la queratina, la principal proteína del cabello, lo que se traduce en fibras quebradizas y sin brillo.
Para contrarrestar estos efectos, la experta señala que el aceite de coco puede ser un gran aliado. «A nivel externo, el cabello agradece texturas que ayuden a mantener la hidratación de la cutícula, limitando la evaporación de su agua natural», explica García de la Cruz en declaraciones recogidas por Telva. El aceite de coco destaca por su contenido en ácido láurico y su afinidad con las proteínas capilares, lo que le permite penetrar en la fibra sin dejar un residuo excesivamente graso.
Por qué el aceite de coco puede ayudar a tu cabello
Este aceite vegetal crea una película lipídica sobre el cabello que ayuda a limitar la pérdida de humedad, un beneficio especialmente útil cuando la melena está seca, porosa, rizada, decolorada o muy castigada por los agentes externos. Aplicado en la cantidad adecuada, puede contribuir a suavizar el cabello, facilitar el desenredado y controlar el encrespamiento.
Además, según la farmacéutica, el aceite de coco ayuda a aportar brillo al alisar la superficie de la cutícula, haciendo que esta refleje mejor la luz. Su acción acondicionadora puede mejorar notablemente el aspecto y el tacto de las puntas después de varios días de exposición al sol, el cloro o el agua salada.
Cómo aplicar el aceite de coco sin engrasar la melena
La clave para aprovechar los beneficios del aceite de coco sin que el cabello quede apelmazado está en la cantidad y la forma de aplicación. García de la Cruz recomienda usarlo de medios a puntas, evitando las raíces si tienes el pelo fino o tendencia grasa.
Antes del baño en la playa o la piscina: «Puedes extender una pequeña cantidad sobre el cabello ligeramente húmedo, insistiendo en las puntas», sugiere la experta. Después del baño, aclara la melena con agua dulce y, si el pelo continúa áspero, aplica unas gotas adicionales.
En casa, como tratamiento previo al lavado: Aplica el aceite de coco de medios a puntas a modo de mascarilla reparadora, déjalo actuar unos minutos y luego lava el cabello con champú como de costumbre. Este método ayuda a restaurar la flexibilidad y suavidad de las melenas más rebeldes o castigadas.
Como sucede con cualquier aceite capilar, la cantidad debe adaptarse al grosor, la longitud y las necesidades concretas de cada cabello. Si tienes el pelo fino, basta con unas gotas; si es grueso o muy seco, puedes aumentar ligeramente la dosis.
El cuidado capilar empieza desde dentro
Aunque el aceite de coco actúa sobre la parte externa del cabello, su salud también depende de lo que ocurre en el folículo piloso. «La clave para mantener el cabello con vitalidad y reducir la sensación de debilidad al final del verano es anticiparse, protegiéndolo externamente y aportando los nutrientes específicos implicados en el correcto funcionamiento del folículo piloso», explica García de la Cruz.
El folículo piloso es una estructura viva que requiere un aporte continuo de aminoácidos, minerales y vitaminas. Cuando se nutre el cabello desde el interior, no solo se apoya su estructura actual, sino que se contribuye a que la raíz afronte con mejores condiciones el cambio de estación en otoño.
El aceite de coco no puede reparar de forma definitiva una fibra ya dañada, pero sí puede mejorar notablemente su aspecto y su tacto. Aplicado con moderación y bien aclarado después del baño, puede ayudar a que la melena termine agosto más suave, brillante y flexible.
Fuente: Telva · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Tu Belleza MK con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.

