Encontrar un corte de pelo que favorezca, aporte volumen y sea fácil de mantener sin pasar media hora con el secador cada mañana puede parecer complicado, pero no lo es. Felicitas Ordás, presidenta de Club Fígaro y directora de Felicitas Hair, lo deja claro: «A partir de los 50 no existen cortes prohibidos. Lo que sí cambia es la textura, la densidad o el cuerpo del cabello y, por eso, un buen corte debe adaptarse a cómo se comporta la melena en ese momento».
Según la experta, la clave está en elegir cortes técnicamente bien construidos, que trabajen a favor de la textura natural del cabello y mantengan su forma sin depender de brushings complicados o de herramientas de calor. A continuación, te presentamos cinco opciones muy favorecedoras que puedes manejar desde casa.
Bixie: movimiento sin renunciar al largo
El bixie se sitúa a medio camino entre el pixie y el bob, y resulta ideal si buscas un corte corto sin perder movimiento ni posibilidades de peinado. «El bixie conserva la frescura de un corte corto, pero mantiene suficiente longitud para crear movimiento», explica Ordás. La zona superior se trabaja algo más larga y se adapta el contorno al rostro, consiguiendo volumen visual sin necesidad de levantar constantemente la raíz con el secador.
Además, se trata de un corte que agradece no estar excesivamente peinado. «Con un poco de producto de textura y los dedos puede quedar prácticamente terminado», señala la experta.
Bob texturizado: densidad visual para cabello fino
El bob sigue reinventándose temporada tras temporada, y su versión texturizada es perfecta cuando el cabello ha perdido algo de densidad. «Un bob texturizado, especialmente si termina entre la mandíbula y unos centímetros por debajo, aporta sensación de densidad», afirma Felicitas Ordás. Este corte puede mantener una base compacta mientras se trabaja el movimiento necesario en el interior, lo que resulta especialmente interesante cuando el cabello se ha vuelto más fino.
Otra ventaja: «Ligeramente ondulado, con textura natural o incluso con cierto efecto undone puede resultar mucho más moderno y favorecedor», añade.
Soft shag: capas sutiles que aportan volumen
El soft shag es una reinterpretación más suave del shag tradicional, con capas estratégicas que aportan movimiento sin llegar al efecto excesivamente escalado. «Sus capas aportan volumen y movimiento, especialmente alrededor del rostro y en la zona superior», apunta Ordás.
Es un corte fantástico para cabellos con onda natural porque permite potenciarla en lugar de luchar contra ella. Si además buscas dominar el encrespamiento, este corte facilita que el propio cabello haga gran parte del trabajo de styling sin necesidad de herramientas extra.
Clavicut: la media melena que siempre funciona
El clavicut continúa siendo tendencia temporada tras temporada por una razón: su longitud, a la altura de la clavícula, permite seguir recogiendo el cabello pero facilita que tenga más movimiento. «El clavicut mantiene suficiente longitud para recoger el cabello y, al mismo tiempo, elimina peso», explica la experta.
Además, se adapta a las facciones de cada persona. «Es especialmente favorecedor porque estiliza el cuello y permite personalizar muchísimo el contorno. Un ligero face framing suaviza las facciones y aporta luminosidad visual alrededor del rostro sin necesidad de recurrir a un peinado elaborado», precisa Ordás. Es, por tanto, una buena opción si quieres cambiar de corte sin pasar directamente a una melena corta.
Melena midi con capas invisibles: mantener el largo
El mito de que al cumplir cierta edad hay que cortarse el pelo sigue muy arraigado, pero si la melena está sana y te gusta llevarla más larga, no hay razón para hacerlo. «Cumplir 50 no significa tener que despedirse de la melena. Si quieres conservar longitud, una midi con capas invisibles puede ser una opción magnífica», afirma Felicitas Ordás.
Estas capas apenas se perciben desde el exterior porque el trabajo se realiza principalmente en el interior del cabello. «Son capas muy sutiles que trabajan en el interior para aportar movimiento y evitar que el cabello caiga como un bloque, pero mantienen una línea exterior con sensación de densidad», explica. Funciona especialmente bien cuando buscas una melena que tenga movimiento incluso dejándola secar de forma más natural.
El mejor corte es el que se adapta a tu cabello real
Más allá de las tendencias, la verdadera clave está en que el corte se adapte a tu cabello real y no te obligue a modificar constantemente su textura para que quede bien. «Para mí, el verdadero corte de bajo mantenimiento no es necesariamente el más corto, sino el que está mejor adaptado al cabello que tenemos», concluye Felicitas Ordás. «Densidad, textura, patrón de onda, facciones y estilo de vida deberían determinar el corte».
En otras palabras, un buen corte tiene que seguir funcionando sin necesidad de pasar veinte minutos delante del espejo con el secador cada mañana.
Fuente: Telva · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Tu Belleza MK con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.

