Comprar un protector solar con SPF 50 no es suficiente para estar completamente protegida del sol. La forma en que lo aplicas, la cantidad que utilizas y el tiempo que dejas pasar hasta volver a ponértelo determinan si realmente estás recibiendo el nivel de protección que promete el envase. La doctora Candy Hernández, médico estético y directora de Candhé Clinic, identifica los errores más frecuentes que hacen que tu fotoprotector pierda eficacia.

El problema de aplicar menos cantidad de la necesaria
Según la doctora Hernández, uno de los fallos más comunes es aplicar menos producto del recomendado. «El SPF que aparece en el envase se obtiene en condiciones de laboratorio utilizando una cantidad muy concreta de producto. Si aplicamos menos cantidad de la recomendada, la protección real se reduce de forma importante», explica. Un SPF 50 mal aplicado puede acabar protegiendo mucho menos de lo que pensamos.
La recomendación general es utilizar aproximadamente 2 mg por centímetro cuadrado de piel. En términos prácticos, para rostro y cuello equivale a la regla de los dos dedos: dos líneas completas de producto sobre los dedos índice y corazón. «Es una cantidad que suele sorprender porque es bastante mayor de la que la mayoría de las personas utiliza habitualmente», señala la experta.
Zonas olvidadas y gestos que reducen la protección
Entre los errores más frecuentes que observa la doctora Hernández está olvidar zonas clave como las orejas, el cuello, los párpados o el escote. Además, hay gestos cotidianos que disminuyen la eficacia del protector sin que nos demos cuenta: tocarnos la cara con frecuencia, secarnos con una toalla, el roce de las gafas o la gorra, la sudoración o incluso apoyar la cara sobre las manos van retirando progresivamente el producto de la piel.
«Muchas personas olvidan reaplicarlo después de cualquiera de estas situaciones», advierte. También es habitual aplicar el protector de forma irregular o hacerlo demasiado tarde, justo antes de exponerse al sol, cuando lo ideal es hacerlo con tiempo suficiente para que se absorba.
La importancia de reaplicar (aunque sea resistente al agua)
Como norma general, la experta recomienda reaplicar el protector cada dos horas durante la exposición solar. Sin embargo, si hay sudoración intensa, te bañas, haces ejercicio físico o te secas con una toalla, es necesario hacerlo antes, incluso aunque el producto sea resistente al agua. «Aplicar menos protector solar del necesario o no reaplicarlo aunque sea resistente al agua hace que el SPF descienda drásticamente y deje de ser el que indica el envase», subraya Candy Hernández.
Existe una falsa sensación de seguridad al elegir un SPF alto. «Confiar en que un SPF alto compensa una mala aplicación» es otro de los errores habituales. También lo es no usar protector en días nublados pensando que el sol no hace daño. La radiación ultravioleta atraviesa las nubes y puede causar daño en la piel aunque no haga calor o no veamos el sol directamente.
Cuatro errores principales que reducen el FPS real
La doctora Hernández resume los cuatro fallos clave que hacen que el FPS deje de ser el que indica la etiqueta:
- Aplicar menos cantidad de la necesaria
- No reaplicarlo con la frecuencia adecuada
- Olvidar zonas expuestas como el cuello, las orejas, los párpados o las manos
- No usarlo en días nublados pensando que el sol no hace daño
«Siempre insisto en que el protector solar es uno de los productos antiedad y preventivos más potentes que tenemos, pero solo funciona al nivel que promete cuando se utiliza adecuadamente. De hecho, la diferencia entre una buena y una mala aplicación puede ser mucho mayor que la diferencia entre utilizar un SPF 30 o un SPF 50″, concluye la médico estético.
Si buscas opciones de fotoprotectores que se adapten a tus necesidades, puedes consultar los mejores protectores solares químicos que no dejan rastro blanco o los protectores solares en formato stick para protegerte sobre la marcha.
Fuente: Telva · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Tu Belleza MK con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.

