Tamara Falcó ha reflexionado sobre su relación con la belleza, el bienestar y la imagen corporal en una conversación para el podcast La Belleza es Nuestra de Telva. La empresaria y personalidad televisiva reconoce que durante años midió su valor personal en función de su peso, una presión que ha trabajado en terapia y que ahora lleva con mayor equilibrio.

«Antes creía que mi valor estaba totalmente basado en lo que pesaba», confiesa Falcó. «Es posible que la gente te juzgue por eso. Pero ahora, si estoy en mi normopeso, estoy sana. Puede que no esté dentro del ideal de belleza o que no quepa en toda la ropa de los showrooms, pero estoy sana.»
De los 90 hasta hoy: fluctuaciones de peso y búsqueda de equilibrio
Falcó creció en los años 90, cuando el referente de belleza era la delgadez extrema simbolizada por modelos como Kate Moss. Su peso ha fluctuado entre 48 y 75 kilos a lo largo de los años, experiencia que le ha enseñado la importancia de encontrar un punto medio. «Soy súper tragona, me encanta comer, pero también me encanta caber en mi ropa y sentirme bien. Se trata de encontrar un equilibrio que a ti te funcione», explica.
Actualmente trabaja con la endocrinóloga Teresa Armenta y con un entrenador personal especializado en recuperación física. Hace aproximadamente año y medio que incorporó el entrenamiento de fuerza a su rutina tras estancarse en su objetivo de pérdida de peso. «Empezar a hacer pesas ha supuesto que muchos dolores musculares se hayan ido», asegura.
Terapia y autocuidado: herramientas para el bienestar emocional
Tamara Falcó lleva años recurriendo a la terapia psicológica, una herramienta que considera clave para ordenar experiencias vitales complejas: la separación de sus padres, la muerte de su padre Carlos Falcó y la construcción de su propia identidad. «Llevo muchos años porque siempre tengo cosas nuevas y conflictos nuevos. Me ha ayudado mucho», reconoce.
Una de las frases que más le han marcado en terapia es: «Si hablaras a tu mejor amiga como te hablas a ti misma, no tendrías mejor amiga». Esa reflexión le ayudó a cambiar su diálogo interno y a valorar su salud por encima de los estándares estéticos cambiantes.
Rutinas de belleza heredadas de Isabel Preysler
Falcó creció observando a su madre, Isabel Preysler, maquillarse y cuidarse. «Mi madre siempre cuenta que yo la observaba mientras se maquillaba. Un día volví del colegio, saqué todas sus pinturas y me maquillé como ella», recuerda. De Preysler aprendió la importancia de la hidratación, las infusiones, el descanso y dedicar un día a la semana a la alimentación ligera.
Su rutina facial es constante desde los 16 años, cuando su hermana Chábeli le regaló su primera crema de ojos. Actualmente utiliza productos de Sisley, con especial énfasis en la limpieza profunda, hidratación en capas (bruma, sérum, crema), contorno de ojos, protección solar y mascarilla enzimática semanal. «En casa tenemos un poco de obsesión con la limpieza. Irme a dormir sin limpiarme la piel: ¡me da algo!», bromea.
Medicina estética con moderación
Tamara Falcó no rechaza los tratamientos estéticos, pero apuesta por la moderación. En enero de 2025 se sometió a radiofrecuencia Thermage y prefiere técnicas que ayuden a mantener la piel sin abusar de inyectables. «He decidido que prefiero tener ciertas arrugas y no abusar de inyectables», afirma.
Entre sus cinco mandamientos de belleza figuran: intentar ser feliz, beber suficiente agua, limpieza facial profunda, ejercicio regular y pasar tiempo con las personas queridas. Una filosofía que resume su enfoque actual: belleza como autocuidado, no como presión.
Fuente: Telva · Documento oficial: enlace · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Tu Belleza MK con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.

