Las redes sociales han resucitado el aceite de oliva como remedio estrella para el pelo seco y dañado. Sin embargo, las expertas en salud capilar desmienten esta tendencia con argumentos claros: aunque pueda dejar el cabello aparentemente más suave o brillante, utilizarlo directamente desde la despensa puede resultar contraproducente para determinados tipos de pelo y cuero cabelludo.

Fernanda Niemes, tricóloga, es taxativa al respecto: el aceite de oliva puro es demasiado espeso para que el cabello lo absorba por completo. «Puede permanecer sobre la superficie formando una película y favorecer la acumulación de producto, especialmente si se aplica cerca de la raíz», explica. Esto podría contribuir a un exceso de grasa, caspa o incluso obstrucción de los folículos capilares.
Wilma Sortino, experta en salud capilar de Llongueras, coincide en recomendar precaución con aceites muy densos como el de oliva, coco o argán cuando se emplean de manera inadecuada sobre el cuero cabelludo. El problema no es el aceite en sí, sino su uso directo y sin formulación cosmética específica.
Suavidad no significa reparación
Aquí radica la mayor confusión de los remedios caseros. Después de aplicar aceite, el pelo puede sentirse más flexible, brillante y agradable al tacto porque los lípidos recubren temporalmente la fibra y reducen la sequedad superficial. Pero ese efecto cosmético inmediato no equivale a reparar los daños causados por decoloraciones, herramientas de calor o tintes.
Sonia de Teresa, estilista y formadora de Luis&Tachi, lo resume: «La cosmética capilar actual permite abordar problemas muy concretos con fórmulas pensadas para mejorar la fibra, reducir la pérdida de agua o protegerla frente a nuevas agresiones». Una sensación sedosa inmediata y una verdadera estrategia de cuidado, insiste, no son exactamente lo mismo.
Aceite de oliva cosmético vs. aceite de oliva de cocina
Que los expertos desaconsejen usar aceite de oliva directamente de la cocina no significa desterrarlo de la cosmética. De hecho, marcas como Valquer lo incorporan en champús y mascarillas aprovechando sus propiedades suavizantes. La diferencia reside en la formulación: en un producto cosmético, el aceite aparece en concentración adecuada y combinado con otros ingredientes para conseguir una textura, absorción y resultado específicos.
De Teresa recuerda que hace años estos remedios caseros eran habituales porque existían muchas menos alternativas, mientras que actualmente contamos con productos desarrollados específicamente para cabello seco, poroso, teñido o castigado. La tricóloga Niemes recomienda, si queremos utilizar aceites, recurrir a aceites fraccionados o preparados específicamente para uso cosmético, más ligeros y fáciles de manejar.
La conclusión es clara: podemos seguir queriendo mucho al aceite de oliva, pero su mejor lugar sigue siendo la ensalada.
Fuente: Telva · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Tu Belleza MK con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.

