Raquel Álvarez, maquilladora: «A los 60, favorecen las sombras melocotón, topo y beige frente a los tonos fríos que marcan la ojera»

Cuando alcanzamos los 60, el maquillaje de ojos requiere una estrategia distinta. La piel del párpado cambia: aparecen arrugas, líneas de expresión y cierta flacidez que pueden hacer que el ojo se vea encapotado. Según Raquel Álvarez, maquilladora de Chanel, la clave está en elegir tanto la textura como el color adecuados para conseguir una mirada fresca y luminosa sin marcar imperfecciones.

Ilustración editorial de muestras de sombras de ojos en tonos melocotón, topo, beige y bronce
Ilustración generada con IA

Texturas satinadas: el mejor aliado a partir de los 60

«Las sombras satinadas actúan como un reflector de luz», explica Álvarez. «Suavizan la textura de la piel del párpado, lo hacen ver más luminoso, con más dimensión y aportan frescura». Frente a ellas, las sombras mate pueden resecar y acentuar las arrugas, especialmente si no son sedosas o en crema. Las metalizadas con glitter tampoco son recomendables: el producto se acumula en los pliegues y marca aún más las líneas de expresión.

Esther Nieto, maquilladora de Shiseido, coincide: para un párpado descendente o encapotado, sugiere alternar sombras mate en la mayor parte del ojo pero añadir un toque satinado —no metalizado— en el centro del párpado móvil para capturar la luz al parpadear.

Colores que suman calidez y restan años

En cuanto a la paleta, Álvarez lo tiene claro: «A los 60 favorecen los tonos melocotón, topo, beige cálidos, champán y bronce». Estos colores aportan calidez al rostro. Por el contrario, los tonos fríos —grises, azules intensos— pueden marcar la ojera y dar aspecto de cansancio. Para ocasiones especiales, los tonos ciruela, café o burdeos también funcionan bien, siempre cuidando la zona de la ojera y difuminando con esmero.

Nieto añade que «los tonos tierra nunca fallan, igual que los teja o burdeos», ideales para añadir color sin restar naturalidad.

Cómo aplicar las sombras y evitar errores comunes

La aplicación es tan importante como el producto. Álvarez desaconseja el eyeliner líquido o en gel en pieles maduras: «Las líneas no funcionan bien cuando estiramos el párpado; al soltarlo, aparece el efecto acordeón». En su lugar, recomienda un lápiz marrón o berenjena, trazado muy pegado a las pestañas.

Xabier Rodrigues, maquillador de MAC Cosmetics, subraya que «para que no se marquen las líneas de expresión, lo ideal son acabados mate bien difuminados». Y añade un consejo clave: difuminar sin dejar parches ni huecos, estirando el párpado de vez en cuando para comprobar que el producto cubre uniformemente al gesticular.

Por último, la máscara de pestañas es indispensable: devuelve definición, densidad y color a unas pestañas que con la edad se vuelven más claras y ralas. Rizar previamente y rellenar la línea de agua superior completan una mirada rejuvenecida y natural.

Fuente: Telva · Documento oficial: enlace · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Tu Belleza MK con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.

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