Después de años de coloretes vibrantes, rosas potentes y tonos morados que dominaron nuestras mejillas, una nueva corriente empieza a tomar forma en el mundo del maquillaje. La llaman anticolorete o antiblush, y Jennifer Lopez acaba de convertirse en su embajadora más visible. Durante la última Semana de la Moda de Milán, la cantante y actriz eligió un maquillaje mucho más natural y discreto para la fiesta posterior al desfile de Dolce & Gabbana, dejando atrás los tonos saturados que han marcado la estética de 2026.

David Deibis, maquillador oficial de Perricone MD, explica el cambio: «Durante mucho tiempo, hemos visto maquillajes en los que el colorete era el protagonista absoluto. Se aplicaba en grandes cantidades, con rosas muy intensos e incluso sobre la nariz. Ahora buscamos unas mejillas más naturales, en las que el color está presente, pero apenas se nota».
¿En qué consiste el anticolorete?
No se trata de abandonar el maquillaje de mejillas, sino de cambiar radicalmente la paleta. En lugar de fucsias o rosas vibrantes, esta tendencia apuesta por tonos marrones, beige y caramelo que se asemejan al color natural de la piel. La inspiración viene de la estética de principios de los 2000 y de técnicas de maquillaje asiáticas, conocidas por su uso de colores poco saturados y acabados difuminados.
Deibis insiste en que el secreto está en la integración: «Queremos que el color se integre con el resto del maquillaje, no que se vea dónde empieza y dónde termina». El experto recomienda aplicar muy poca cantidad desde el centro de la mejilla hacia la sien, buscando que el tono se funda completamente con la base.
Una técnica que no requiere nuevos productos
La buena noticia es que probablemente ya tienes en casa todo lo necesario para probar esta tendencia. «Soy más partidario de aprovechar el bronzer o el bálsamo con color que ya tenemos en casa que comprar propiamente un colorete con un tono más marrón», asegura el maquillador. Muchos polvos bronceadores o bálsamos con pigmento caramelo pueden aplicarse directamente sobre las mejillas como si fueran colorete, consiguiendo ese efecto ligeramente tostado y natural.
¿Favorece a todos los tonos de piel?
A diferencia de los tonos intensos que dominan actualmente, el anticolorete resulta mucho más fácil de adaptar a cada persona. «En las pieles claras, un beige tostado puede quedar precioso, mientras que en las más morenas podemos apostar por caramelos más intensos. Lo importante es que el color se funda con la piel y no parezca que llevamos un parche marrón en la mejilla», aclara Deibis.
Para quienes buscan un acabado aún más sutil, el experto sugiere recurrir a bálsamos con color en tonos marrones o caramelo. Su textura deja un toque de color mucho más discreto y un acabado jugoso, perfecto para conseguir ese efecto buena cara sin que parezca que llevamos las mejillas maquilladas.
Fuente: Telva
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